Cómo cortar las uñas sin cortar la vena (y qué hacer si sangra)

El miedo número uno al cortar uñas es lastimar la vena. Te mostramos cómo identificarla en uñas claras y oscuras, cortar con seguridad y resolverlo con calma si hay sangre.

Cortar las uñas es de las tareas que más miedo dan al dueño, y con razón: dentro de cada uña hay una parte viva —la vena o "lecho ungueal"— con un vaso sanguíneo y un nervio. Cortarla duele y sangra. Pero con la técnica correcta es perfectamente seguro, y dejar las uñas largas trae problemas peores: dolor al caminar, posturas torcidas y uñas que se encarnan.

Dónde está la vena

La vena es la parte rosada que se ve dentro de la uña. En uñas claras se distingue a simple vista: es la zona rosada, y debes cortar solo la punta translúcida que sobra, dejando un par de milímetros de margen. En uñas oscuras no se ve, y ahí está la dificultad: hay que cortar de a poquito y mirar la cara del corte. Cuando aparece un puntito oscuro o húmedo en el centro de la superficie cortada, estás llegando a la vena: ahí te detienes.

La técnica, paso a paso

En gatos: un detalle clave

En el gato hay que sacar la uña primero: presiona suavemente la almohadilla del dedo entre tus dos dedos y la garra se extiende. Corta solo la punta afilada y curva, manteniéndote lejos de la zona rosada. Nunca cortes con el gato forcejeando; mejor pocas uñas por sesión y con calma.

Si cortas la vena y sangra

Respira, no es una emergencia grave. Aplica polvo hemostático si tienes (es lo ideal); si no, sirve presionar con una gasa, o usar maicena o un poco de jabón en barra para taponar. Mantén presión un par de minutos. Si el sangrado no para después de varios intentos, o la uña quedó rota o muy dañada, consulta al veterinario. Y la próxima vez, corta un poco menos: con el tiempo la vena se "retira" y permite uñas más cortas.