Oídos del Cocker: el groomer como primera línea de alerta
Salud12 de junio de 2026 4 min Compartir

Oídos del Cocker: el groomer como primera línea de alerta

Las orejas caídas y largas del Cocker Spaniel crean el ambiente perfecto para infecciones. El groomer las ve antes que el veterinario. Esto es lo que debes revisar y cómo manejarlo.

El Cocker Spaniel es una de las razas con mayor incidencia de otitis crónica. La anatomía lo explica: las orejas largas y peludas cubren el canal auditivo y crean un ambiente oscuro, húmedo y cálido —exactamente lo que necesitan bacterias y levaduras para multiplicarse. El groomer ve esas orejas con una frecuencia que el veterinario rara vez alcanza. Eso es una responsabilidad.

Antes de bañar: la inspección visual

Antes de meter al perro en la tina, abre con cuidado cada oreja y observa. No necesitas instrumentos: los sentidos bastan.

  • Color: el interior sano es rosa pálido. Rojo intenso o marrón oscuro es señal de problema.
  • Olor: un olor a tierra húmeda o fermentado indica levaduras. Olor a queso o pus apunta a bacteria.
  • Secreción: un poco de cera amarilla clara es normal. Cera oscura, escamas negras o líquido es anormal.
  • Comportamiento: si el perro sacude la cabeza con frecuencia o se rasca la oreja al llegar, documéntalo.

Durante el baño: proteger, no limpiar

El baño es el momento de mayor riesgo para el oído del Cocker. Coloca siempre un tapón de algodón en la entrada del canal antes de bañar. No lo introduzcas profundo: solo en la entrada para evitar que el agua entre. Retíralo bien al finalizar y seca la oreja con cuidado con el secador a temperatura baja y a distancia.

El pelo dentro del canal: ¿arrancarlo o no?

Durante años fue práctica estándar arrancar el pelo del canal auditivo en razas como el Cocker o el Caniche. Hoy la evidencia es más matizada: en perros sanos sin infección activa, el pelo actúa como filtro. En perros con otitis recurrente, el veterinario puede indicar la depilación. Regla práctica: si hay infección activa, no manipules el oído más de lo necesario y deriva al veterinario.

Tu responsabilidad como groomer

No diagnostiques ni apliques ningún producto dentro del oído sin indicación veterinaria. Lo que sí debes hacer es registrar lo que observas, comunicárselo al dueño con calma y recomendarle una consulta si ves señales de alarma. Ese informe puede detectar una otitis temprana que, sin tratamiento, se vuelve crónica y dolorosa.

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