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Salud10 de agosto de 2026 5 min Compartir

Cuidado de las almohadillas del perro: grietas, quemaduras y cómo protegerlas

Las almohadillas trabajan en cada paso y casi nadie las revisa hasta que duelen. Te explicamos cómo detectar grietas y quemaduras por pavimento a tiempo, y qué hacer en cada caso.

Revisamos el pelo, las uñas, los oídos, hasta la piel del lomo, pero las almohadillas suelen quedar fuera del chequeo hasta que el perro empieza a cojear. Son la única parte del cuerpo que toca el suelo en cada paso, así que absorben el impacto, aíslan del calor y del frío, y protegen de superficies ásperas. Cuando fallan, duele caminar, y muchas veces el dueño lo nota tarde.

La prueba de la mano: pavimento caliente

El asfalto y el cemento expuestos al sol pueden alcanzar temperaturas muy superiores al aire ambiente y quemar la piel en segundos. La forma más simple de comprobarlo es apoyar el dorso de la mano en el suelo: si no aguantas unos 5 a 7 segundos por el calor, está demasiado caliente para las patas de tu perro también.

  • Saca a pasear temprano en la mañana o al atardecer, evitando las horas de sol más fuerte.
  • Prefiere pasto, tierra o sombra en lugar de asfalto o cemento directo cuando puedas elegir la ruta.
  • Si notas que el perro levanta una pata, camina raro o se detiene de golpe en pleno paseo, retíralo del pavimento de inmediato.
  • Botines o cera protectora ayudan en perros que caminan mucho por ciudad en época de calor.

Grietas: por qué aparecen y cómo tratarlas

Las almohadillas se agrietan cuando pierden la humedad y elasticidad natural de su piel: por clima seco, por superficies ásperas repetidas o por falta de uso gradual (un perro sedentario que de golpe camina mucho tiempo en terreno irregular). Sin atención, una grieta superficial puede profundizarse y engrosarse hasta una piel dura y quebradiza (hiperqueratosis) que duele al caminar.

  • Revisa las almohadillas al tacto en cada cepillado: deben sentirse firmes pero flexibles, sin bordes ásperos ni fisuras.
  • Una crema o bálsamo hidratante formulado para almohadillas caninas ayuda a mantener la piel flexible; aplícalo después del paseo, no justo antes, para no dejar la superficie resbaladiza.
  • Si ves una grieta reciente, mantén la zona limpia y seca, y evita superficies ásperas o calientes hasta que cierre.
  • No uses cremas humanas para pies ni vaselina en exceso sin indicación: algunas fórmulas no están pensadas para que el perro las lama con seguridad.

Cuándo es asunto del veterinario

Una grieta leve que no molesta al perro puede manejarse en casa con hidratación y cuidado. Pero si hay sangrado, ampollas, una herida abierta que no cierra en varios días, cojera evidente o la piel de la almohadilla se ve descolorida o desprendida, es momento de que lo revise el veterinario. Lo mismo aplica si las grietas son recurrentes sin una causa ambiental clara: a veces señalan un problema de piel de fondo que conviene descartar.

El rol del groomer

En cada sesión de corte de uñas o de pelo entre los dedos, el groomer tiene contacto directo con las almohadillas y una oportunidad natural para revisarlas. Si notas una grieta, una zona engrosada o sensibilidad al tacto, coméntaselo al dueño con calma —igual que con cualquier otra señal en piel u oídos— y recomienda la consulta veterinaria si hace falta. No es tu trabajo tratarlo, pero sí avisarlo a tiempo.

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